Periodo comprendido entre la caída del Imperio Romano, en el año 476 y la caída de Bizancio en 1.453. Es la época en la que se comienza a dar una lenta, pero segura proyección al futuro. Es la época de la expansión europea y el desarrollo de las nuevas clases y estamentos. Hablamos del feudalismo y el vasallaje.

Como en la edad antigua, el sistema económico se basaba en la agricultura, bajo la nueva forma feudal. Las clases altas, la realeza, la nobleza y el clero eran los propietarios de las tierras que los campesinos, que componen la mayoría de la población, se encargaban de cultivar. Entregaban las cosechas para el abastecimiento de la casa su señor y su propio abastecimiento. Por lo que la tierra era el elemento de unión entre la nobleza y el pueblo llano.

En este periodo, las  tierras comienzan a ser más productivas gracias a varios factores: el aumento de la población que hizo incrementar la demanda y de la producción, el crecimiento de las ciudades que trajo consigo una mejor comercialización de los productos y la mejora de las técnicas de cultivo.

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Innovaciones técnicas

El proceso de incorporación de mejoras técnicas fue bastante lento, pero se incrementó significativamente con la mejora de las comunicaciones y con la explosión del comercio.

– Los avances más significativos fueron: el uso de los molinos de agua como fuerza motriz para el trigo y el aceite, el uso de las acequias para riego, extendiendo los cultivos y liberando mano de obra que podía dedicarse a otras tareas más productivas.

– Se mejoran los métodos de enganche de los animales, como la collera rígida y el yugo. La cría del ganado de tiro aumenta de manera notable y permitirá disponer de muchos más animales, como el caballo de combate.

– Los instrumentos agrícolas, como el arado o la azadas de hierro, con lo que el arado penetra más, airea la tierra con mayor facilidad y permite la obtención de cosechas en espacios antes no explotados.

– Comienza a usarse un sistema de barbecho distinto que posibilita la rotación de suelos cada dos de tres años mediante la quema de rastrojos, en vez de uno de cada dos, y se abandona la práctica del cultivo itinerante.

– Las nuevas canalizaciones de agua facilitan el riego en zonas secas.

– Se incorpora a la dieta la avena, tanto para personas como para animales, cuyo engorde es más rápido y garantiza la alimentación en periodos de sequía y en los duros inviernos. Se extiende el cultivo de la vid.

Aumento de la producción y la población

Gracias a la incorporación de las nuevas técnicas los campesinos reducen el tiempo de trabajo para el señor sustituyéndolo por el pago en especie o pecuniario. Así, los campesinos incrementas sus rentas y son más independientes. Se reducen así, las tierras del señor y se extienden los arrendamientos.

Para todo ello, se acuña mayor cantidad de moneda y con ello fluye el comercio. Los señores empiezan a obtener más bienes y el clero comenzará a construir iglesias, catedrales, monasterios y claustros. La Iglesia tenía mucho poder e influencia y era un fuerte factor de unidad y orden social. Este predominio se expresaba físicamente en las catedrales que se construían. Cada ciudad competía con la otra en tener la más alta.

La catedral no era sólo una iglesia; era el centro de reunión en el que se celebraban representaciones y fiestas religiosas, donde se guardaban los tesoros y documentos de la ciudad y donde la gente podía refugiarse en caso de peligro. El campanario era el medio de comunicación de la ciudad: no sólo anunciaba las horas, también daba aviso sobre ataques externos o sobre reuniones de importancia. Todos contribuían a su edificación según sus posibilidades: señores, artesanos, mercaderes, banqueros y campesinos.

Las mejores zonas atraen a una mayor masa de población y se producen migraciones en todo el centro de Europa. El crecimiento poblacional es notable a partir de 1050, llegándose triplicar la población hacia el final de la Edad Media. Cuando hay una mayor tasa de natalidad, aunque la tasa de mortalidad se mantendrá.

Las ciudades, el comercio y las rutas comerciales

Los excedentes facilitan el comercio más allá de las fronteras de las tierras del señor. Las actividades comerciales permiten que surja una incipiente burguesía, los mercaderes, que en su origen eran campesinos que aprovechaban los tiempos en los que no era necesario el trabajo de la tierra para comerciar, y que deberán realizar su trabajo pagando igualmente una parte de sus beneficios en forma de tributos a los Señores. El lujo al que aspiran los Señores con el incremento de las rentas, favorece la aparición cada vez más frecuente de artesanos. Economía medieval 3

Las rutas de peregrinación y las cruzadas son los nuevos caminos por donde se abre el comercio. Roma, Jerusalén o Santiago de Compostela son los destinos, pero las comunidades situadas en sus vías de acceso florecen ofreciendo hospedaje, comida y ropa. La venta directa al consumidor permite a muchos campesinos aportaciones extras a sus arcas. Se incrementan las tasas de tránsito, peaje y mercados. Las ciudades o burgos, son al mismo tiempo espacios de defensa y de comercio Y conforme avance el tiempo irá creando una nueva sociedad.

Mientras el sistema feudal se basaba en la producción agraria, no necesitaba moneda ni intercambios comerciales porque su objetivo era autoabastecerse, el sistema de los burgos se orientó hacia la producción de mercaderías y al comercio. Los artesanos se especializaron e incorporaron a sus productos nuevos materiales que venían de tierras lejanas.

Las ciudades eran centros de producción e intercambio. La gente buscaba en sus mercados los productos locales, pero también los importados. Muchos mercaderes comenzaron a montar flotas para ir a buscar esos productos y aunque los viajes eran bastante peligrosos por la amenaza de los piratas, valía la pena arriesgarse porque las ganancias eran enormes.

En este momento aparecen los banqueros ya que el dinero acumulado por estos mercaderes y productores fue mucho y favoreció la creación de bancos que prestaban dinero a interés. Si un banquero tenía una oficina en Florencia y otra en Venecia, uno podía depositar el dinero en Venecia y recibía un papel que le permitía retirar la misma cantidad en Florencia. Así nacieron los cheques. Sólo con firmar un papelito un banquero podía transformarse en un amigo poderoso o enemigo peligroso de los reyes y señores de la época.

Los mercaderes y artesanos estaban permanentemente amenazados por los ladrones, que ya entonces abundaban, o por los señores de la ciudad, que inventaban impuestos o pleitos para quitarles su dinero. Para defenderse, se pusieron de acuerdo y formaron uniones o gremios para ayudarse entre sí. El gremio de los mercaderes, por ejemplo, se aseguraba de que nadie en la ciudad los defraudara. Fijaba los precios y controlaba la calidad de los productos. El poder de los gremios creció tanto que en algunas ciudades llegaron a disputarle el poder a los señores y hasta gobernarlas por su cuenta.

Finalmente, previo paso al Renacimiento, el dinero de los burgueses terminó con las ideas feudales y permitió armar ejércitos propios demostrando que ya no necesitaban de la protección de los señores. Los caballeros feudales se negaban a admitir la nueva realidad formando órdenes de caballería. Para poder seguir disfrutando de sus riquezas, tuvieron que admitir que el poder político se les iba de las manos hacia la de las burguesías nacientes en toda Europa.Economía medieval 2

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